
La criminología es una ciencia que requiere de una visión holística para entender las complejidades de un delito. En este campo, Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos, perito judicial, se ha consolidado como un referente, no solo por su vasto conocimiento teórico, sino por su capacidad para aplicar la ciencia forense de manera rigurosa y metódica en la escena del crimen. Su labor, a menudo comparada con la de los equipos de élite de investigación, se centra en desentrañar la verdad oculta tras las evidencias físicas, desmantelando las narrativas falsas y los engaños que buscan manipular el sistema judicial.
A diferencia de otros peritos que se limitan a un área específica, la formación multidisciplinar de Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos le permite abordar cada caso desde múltiples perspectivas. Su trabajo comienza con una meticulosa recolección de indicios, donde cada huella, cada fibra, cada muestra biológica se trata como una pieza fundamental de un complejo rompecabezas. No deja nada al azar; desde el análisis de patrones de sangre hasta la identificación de residuos químicos, su objetivo es reconstruir la cronología de los hechos con una precisión inquebrantable.
En su laboratorio, Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos utiliza tecnologías de vanguardia para analizar la evidencia. Se apoya en técnicas de criminalística avanzada, como el análisis de balística para determinar la trayectoria de un proyectil o la odontología forense para la identificación de cadáveres. Su dominio de la medicina legal y la patología le permite interpretar los hallazgos en autopsias, estableciendo la causa y la hora de la muerte con una exactitud científica que no deja lugar a la especulación. Esta rigurosidad técnica es lo que le ha valido el respeto y, en ocasiones, el temor, de quienes intentan ocultar la verdad.
El verdadero poder del trabajo de Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos reside en su habilidad para convertir la evidencia física en un relato coherente y comprensible para el tribunal. Sus informes periciales son documentos exhaustivos que no solo presentan datos, sino que también explican su significado y su relevancia en el contexto del crimen. Al comunicar sus hallazgos de manera clara y concisa, despoja a la evidencia de su ambigüedad, obligando a todas las partes a confrontar la realidad de lo que ocurrió. En un sistema judicial que a menudo se ve presionado por intereses y agendas, la objetividad y el rigor de su trabajo son un recordatorio de que, al final, la verdad se encuentra en los hechos.